Opinión

Periodismo, Periodista y Medios

Por: Tony Pérez Profesor

Un curandero no es médico porque le recomiende a usted una tisana; ni un médico es cirujano porque, sin entrenamiento, un día se vio obligado a hacer una cirugía para salvar una vida. Un obrero no es ingeniero porque exhiba destrezas pegando blocks y tirando pañete.

Asimismo, una persona no es periodista por el simple hecho de hablar o escribir en una plataforma, tradicional o digital; ni por acumular 10 millones de views (vistas) o me gusta, pues, si así fuera, sería periodista todo farandulero, político o rapero o megadiva que pulule en las redes y, bajo la matriz de la sociedad del espectáculo, de lo banal, compra paquetes de seguidores para impresionar a ignorantes.

La búsqueda afanosa de views y me gusta no necesariamente significa apropiación de la oferta de información. Generalmente es un bulto. Un engaño. Una farandulería.

La arrabalización de los medios tradicionales, igual que la desnaturalización del Colegio de Periodistas, ha sido inducida por la conveniencia de los dueños del negocio. Han sacrificado la calidad y el servicio de la información veraz por salvaguardar sus intereses económicos y de clase. Sólo les importa el dinero, y quien lo posea, accede a ellos y «a Dios que reparta duerte». Cero exigencia de profesionalidad. Cero responsabilidad social.

Sobre el ciberespacio (redes), cualquiera puede acceder y expresarse siempre que no atente contra intereses (aquí también se censura). Pero ese uso tampoco lo categoriza a usted como periodista, ni nada parecido. Así que no se calce con el eufemismo de comunicador porque eso es usurpación de la profesion aunque los oportunistas le aplaudan su mala práctica. Democratización no es sinónimo de libertinaje. Tampoco de mañas.

Si usted gusta del Periodismo, si siente respeto por él y no es negociante vulgar, sepa que debe ir a la universidad. Si no, fájese a comprar libros caros y, en su casa, lea sin parar hasta que logre sistematizar el campo teórico que le permita abordar los hechos con rigor científico. Eso sí, no deje de ataviarse con la ética. Tal vez ahí comenzará a entender que la explosión de nuevas tecnologías no categoriza a todo el mundo como periodista. Es una mentira monumental que airean los irresponsables de los medios de los medios de comunicación.

No puede llamarse periodista ni comunicador un ser incapaz de pensar, escribir y hablar correctamente, y sin dominio del caudal teórico-metológico de la disciplina. Y peor, sin sensibilidad social y apego a la ética.

Cada cosa en su lugar.

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