Opinión

DESAPARICIONES FORZADAS: ¿A dónde van los que nunca vuelven?

Por: Melissa Turbi Periodista

Cada 30 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, como resultado de la preocupación por el aumento de estas desapariciones involuntarias, dadas en gran parte del mundo. Día que trae consigo una avalancha de sentimientos y cuestionantes en familiares de los desaparecidos.  Hechos realizados por individuos mal intencionados, con ganas de dañar, teniendo como único fin: obtener en base a chantaje y represión, lo que ellos creen que se merecen de esta sociedad, que no camina por si sola.

Las desapariciones Forzadas, se han convertido en un problema mundial que no afecta únicamente a una región específica.  Históricamente, fueron el producto de las dictaduras militares, que trajeron consigo situaciones de conflictos internos como base de terror político y social a los oponentes. Evolucionando hasta convertirse en una consecuencia de mafias, trata de personas, narcotráfico y tráfico de órganos.

Estas ausencias misteriosas se han registrado en gran parte del territorio dominicano, provocando desequilibrio mental y social en los familiares y allegados cercanos a las víctimas. Quienes sienten una profunda pena, ante la incertidumbre de no conocer el   paradero de su ser querido. También, está la sociedad civil que clama a todo pulmón se den respuestas claras y precisas de las causas de desaparición forzada.

Muchas de estas víctimas desaparecen y no dejan rastro, otras son halladas muertas o internas en una clínica u hospital, dejadas allí por un irresponsable carente de calidad humana, el cual lo atropelló e inmediatamente emprendió la huida.

En nuestro país las alertas de denuncia sobre estos casos se registran en el departamento de desaparecidos de La Policía Nacional Dominicana. Las estadísticas de desaparecidos, presentes en artículos de opinión del periódico LISTIN DIARIO, registran que en el período del 2015 al 2017 en esta isla caribeña se reportaron mil 163 personas como desaparecidas y solo en el 2016 se denunciaron 363 casos a nivel nacional. En el 2017, de 346 personas que fueron reportadas como desaparecidas, 238 fueron halladas, 25 sin vida y 83 todavía no han sido localizadas. Del 2019 no tenemos cifras exactas.

Pero esto no impide mencionar el tan comentando caso del  joven, Anaury Misael Castillo de 21 años de edad, estudiante meritorio  de la escuela de derecho, quien salió el viernes 22 de mayo a las 5 de la mañana de su casa, sin celular ni documentos personales, con el propósito  de  ejercitarse. En el mismo tenor, en el municipio de San Juan de la Maguana, se dio la desaparición de Modesto Luciano Adames, de 26 años de edad.  Hijo de Modesto Luciano, conocido por todos los que hacemos vida uasdiana, como un trabajador honrado, quien escribió una carta dando a conocer  a la prensa local y nacional, que su vástago desapareció en Santo Domingo mientras se dirija al trabajo, al que nunca llegó. En ambas circunstancias esperán su regreso.

Todo esto trae a mi memoria la famosa interpretación  de Rubén Blades titulada DESAPARICIONES, Blades compuso esta canción que versa sobre este doloroso tema de una manera conmovedora. Estrofa tras estrofa, su canción narra historias ínfimas, de personas que pierden a sus esposo/as, hermanos, hijos, madres, padres u otros familiares por cercanos que fuesen, y que en pocas palabras traduce la angustia de quienes no pueden comprender por qué.

Un por qué que encierra un sinnúmero de interrogantes que hacen una relación directa con las autoridades pertinentes, a quienes es sabido no se le puede culpar del todo, pues es de dominio civil que estas instituciones adjudicadas a la búsqueda de desaparecidos no cuenta con el personal suficiente para dar respuestas seguras y rápidas a este flagelo.

Lo que queda entendido, es que el esclarecimiento de estos sucesos dependerá en gran medida de quien sea el desaparecido y de la presión social y virtual que se ejerza sobre las autoridades. Esto es una cuestión clasista (como casi todo en este país), donde predomina el poder del mas influyente sobre el siempre don nadie pobre e ignorado.

En definitiva tal vez estas preguntas obtengan sus respuestas en cada línea que escribió RUBEN BLADES, donde transmite una realidad incuestionable.

¿A dónde van los desaparecidos?

Busca en el agua y en los matorrales.

¿Y por qué es que se desaparecen?

Porque no todos somos iguales.

¿Y cuándo vuelve el desaparecido?

Cada vez que los trae el pensamiento.

¿Cómo se le habla al desaparecido?

Con la emoción apretando por dentro

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