Opinión

No todos son periodistas

Haciendo un análisis de como se maneja el periodismo en República Dominicana, parece ser que esta carrera más que una vocación se ha convertido en un negocio, es increíble cómo los que decidimos estudiar para ejercer una labor en servicio de los más necesitados nos hemos convertido en mercancía barata para aquellos que nos usan a su conveniencia.

Sin embargo, aunque uso una generalidad no puedo poner a todos en el mismo costal, pues aún existen periodistas graduados y comunicadores cuya escuela es la vida y pasión por informar que desempeñan una labor altruista y hasta ahora intachable, cosa que los ponen en peligro personal y también amenaza su ejercicio periodístico, tentando así como lo más Preciado que tiene un país, su democracia.

Parece ser entonces que los que deben velar porque no se toque ni con el pétalo de una rosa a los emisores de opinión pública son los primeros en perseguir y acorralar a aquellos que trabajan en favor de una sociedad que cada día se ensucia más con los problemas sociales que nos albergan.

Para los periodistas responsables vender su dignidad , negociar con la ética, ofertar su poder social y ensuciar sus valores no es opción, pues, no ven al periodismo como un producto cualquiera que se le ofrece al mejor postor, sino, como un medio para defender la sociedad sin importar las consecuencias que esto traiga consigo.

Pero en un país donde ser “comunicador” es tan fácil como decir un bien dicho buen día lamentablemente se seguirá tomando el periodismo como cualquier cosa menos una carrera que estudiarla conlleva sacrificios y valores que pocos respetan.

El periodismo es una profesión seria o debería ser una las más serias y por eso tiene sus reglas que las mayorías de los que se creen periodista no conocen y por ende no la aplican .

Yo guardo la esperanza de que un día la carrera que escogí estudiar sea respetada y aquellos sean periodistas o se creen periodistas por lo menos se dedique a conocer más allá de la 5 w y la pirámide invertida, que conozcan de las leyes establecidas que protegen y castigan aquellos que no hacen un buen uso del poder que le da su voz ante la sociedad.

Antes de informar y educar la sociedad primero hay que empezar la autoeducación.

Doris Paniagua.

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