Opinión

“Doblemente vulnerable, por ser mujer y extranjera”

Es por todos conocido el viacrucis que vive la joven de nacionalidad venezolana, Mildred A. Rivas Felizola, (quien guarda prisión preventiva bajo acusaciones de supuesto intento de homicidio), después que su caso fue hecho público mediante reportaje realizado por le prestigiosa periodista Nuria Piera.

El denunciante y ex pareja de la señorita Rivas, señor Orlando Ramírez es un destacado empresario de la provincia de San Pedro de Macorís y quien hoy se encuentra recluido en un centro penitenciario como consecuencia de la imposición de una medida de coerción consistente en prisión preventiva consecuencia de la violencia ejercida contra su ex pareja.

Una vez el proceso nos fue asignado procedimos a contactar al señor Orlando Ramírez quien nos manifestó lo siguinete“no tener interés de continuar con el proceso, pero no desistiría, ya que deseaba que ella (Mildred A. Rivas Felizola) fuera enviada fuera del país” por lo que inmediatamente comprendimos que no existía posibilidad de acuerdo entre las partes.

En ocasión de nuestra experiencia hemos realizado todas las diligencias legales necesaria para lograr la libertad de la señorita Mildred A. Rivas Felizola, sin embargo, nos ha sido imposible ya que el juez de la instrucción decide de manera administrativa rechazar nuestra solicitud de revisión, constituyendo esto una contrariedad con el espíritu de contradicción que debe existir en el proceso penal. Desde la Dirección Nacional de la Defensa Pública hemos recibimos todo el apoyo del Doctor Rodolfo Valentín Santos, lo que ha permitido dejar a luz la condición de víctima de nuestra representada.

Este proceso me recuerda el importante caso conocido en los Estados Unidos de América en el año 1995 donde O. J. Simpson fue acusado de doble asesinato y se utilizó el tema racial para desacreditar a quienes actuaron en la recopilación de la evidencia y la formulación del caso. Mildred A. Rivas Felizola es solo una venezolana que tuvo que salir de su país por una fuerte crisis económica y vino cargada de ilusión con sus manos llena de esperanza y sueño de ser feliz junto a su niño, pero todo fue frustrado por los deseos y caprichos de los más bajos instintos humanos de su verdugo, el CapitánOrlando.

La estrategias desesperada, temeraria y alejada de todos los principios, valores y preceptos legales de los abogados del señor Orlando Ramírez, han difamado la moral de Mildred, intentado con esto afectar su credibilidad en el proceso, por lo que les observamos retomar la ética y decencia ante estacampaña desleal y baja contra una mujer vulnerable. Al mismo tiempo queremos destacar la participación del Defensor del Pueblo y del Ministerio de la Mujer, quienes han tenido un rol protagónico en este proceso.

Nos vemos en los tribunales, porque Mildred tiene quien la defienda, aquí estamos, La Defensa Publica, el Defensor del Pueblo y el Ministerio de la Mujer.

Pedro A. Mencía Ramírez
Defensor Público

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