Regionales

La gran familia Geraldo

Por: Norma Guzmán Geraldo

Es aquella que nace en el Sur de la República Dominicana, precisamente en la provincia de Azua, hasta lograr extenderse a San Juan, haciendo énfasis que en cada extremo del paísy fuera del mismo hay un 80% de probabilidad de que exista un Geraldo.

Aunque se desconoce su principal precursor, dicha posición se le atribuye a Virtudes Geraldo (mejor conocido como Niño), quien nació el 11 de marzo del 1932, oriundo de un pueblo llamado Guayacanal en la provincia de Azua.

Geraldo se dedicó a la ebanistería y tuvo alrededor de de seis (6) concubinas llegando a procrear con todas, dando como resultado 24 hijos, tanto hembras como varones.

Virtudes Geraldo fue conocido por tener un taller de ebanistería en la comunidad de La Canoa, siendo este uno de los más buscados y conocidos dentro y fuera de esa localidad, debido a los excelentes trabajos que lograba realizar.

Sin distinción alguna, desde una edad infantil fue puso responsabilidades en cada unos de sus 24 hijos, todos fueron criados y educados con pocos recursos económicos, sin embargo, en la actualidad la sociedad los denomina y los señala como una de las familias con mejor comportamiento social.

El mayor porcentaje de ese linaje, dígase el 50%, reside entre La Canoa y Los Bancos, pueblos que aunque estén muy cerca pertenecen a provincias diferentes (Azua y San Juan), un 30% vive en Guayacanal, el 15% moran en el municipio de Boca Chica y el 5% restante son aquellos que viven en el extranjero. 

El maestro de la ebanistería tuvo más de 100 nietos, una peculiaridad que también heredaron sus hijos.

La familia Geraldo también se caracteriza por contribuir con el desarrollo de su comunidad y su gente, siempre buscando el bienestar del vecino. La solidaridad y ser humanitarios sin distinción, es su sello.

Virtudes Geraldo falleció el 1 de Junio 2012, y desde ese entonces la Gran Familia Geraldo se reúne de manera anual, por lo general la primera o segunda semana de diciembre, con la finalidad de romper la costumbre de solo juntarse en los malos momentos, sino más bien para celebrar la vida y la felicidad que tanto le ha costado.

¡Honor a quien honor merece!

La autora es Licenciada en Comunicación Social, egresada de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA) y Locutora certificada por la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonia CNEPR

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