“Casas de tierra” parte de la cultura de las zonas rurales de República Dominicana
Muchos de nuestros padres y abuelos que nacieron en zonas rurales de nuestra amada República Dominicana, fueron criados en “casitas de tierra” o barro, las cuales eran techadas de palma de cana o pencas de coco y muchos casos de yagua.
Según algunas entrevistas realizadas a personas que vivieron la época, dicha construcción sugirieron en el pasado siglo, debido a la escasez de recursos para la compra de materiales de construcción.
Las personas solo trabajan para comer, los productos agrícolas en los campos de la República Dominicana no tenían ningún valor económico como en la actualidad. Muchos criaban sus hijos con leche pura de las vacas, moliendo arroz en pilón y guayando maíz.
Otros para conseguir algún “dinerito” se dedicaban a la fabricación o “quema” de carbón, situación que llevaba a nuestros abuelos a convertirse en artesanos a la hora de construir sus viviendas. Eran Ingenieros y Arquitectos empíricos. Preparaban ciertos componentes orgánicos para cubrir las “casitas”, entre los que se destacan el estiércol de vacas, el cual servía de empañete para que el barro colocado en las paredes no caiga al suelo, luego la pintaban con tierra blanca o cal.
Según los antecedentes siglos atrás, grupos migratorios provenientes de tierras continentales fueron poblando la isla La Española y con ellos trajeron, entre otras cosas, sus modelos arquitectónicos y sus tradiciones constructivas.
Una de la fecha más esperada por las familias era diciembre, en la cual todos los miembros del hogar se involucraban para poner sus Bohio’s hermosos, y de esa forma esperar el año con el pies derecho.
Muchas personas se dedican a la construcción de los hogares, por los cuales recibían sus pagos en especie.
Dichas construcciones fueron evolucionando a partir de los años 70, cuando comenzó la incorporación del cemento y el zinc, los cuales se fueron expandiendo poco a poco a los campos dominicanos, cuando muchos comenzaron a construir sus hogares con esos materiales.
En la actualidad algunas de las personas que vivieron la época dicen sentir nostalgia, añoranzas y muchos recuerdos vividos en sus “casitas de tierra.
“Vivíamos felices, comíamos lo que aparecía, todos dormíamos juntos, uno encima de otro en camas de palos y hojas de guineo” nos cuenta un señor de la época.
En algunos campos de República Dominicana aún existen ciertas construcciones de ese tipo, recordando la cultura y el modus vivendi de nuestros antecesores.
La República Dominicana es un país lleno de historias y cultura, la cual siempre debemos revolcón mucho orgullo.
Por: Rubén Geraldo Bautista






